martes, 4 de abril de 2017

Danzar




Danza la vida su mágico baile de tristeza, mostrando lo que nunca nadie es capaz de ver,
llora el alma el murmullo de lágrimas guardadas, apiñadas dentro del corazón.
Mudo silencio de miedos acumulados, que quisiera sacarlos de adentro y no se puede,
nunca busco la soledad, pero ahí está ella, acompañando con reserva
Cuántas veces ha sentido esa horrible sensación de abatimiento?
Cuántos días no ha salido el sol y todo es gris y cada vez más gris hasta llegar al negro?
Inspira, es la única manera que sabe de darse cuenta que aún está allí, a pesar del dolor.
Dicen que lo que no te mata fuerza te da, pero cuántas veces habrá que morir para volverse eterno?
Será acaso que al dolor no se puede escapar?
Dicen que que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, mentiras, a veces se puede tropezar millones de veces.
La tristeza va oscureciendo la mente, el sentido común se va perdiendo, se vuelve imposible respirar y el desconsuelo te abraza cuando no hay brazos que lo hagan.
Mudo sigilo de humanos cercanos, todos de pronto pasan a ser desconocidos, y duele, cada momento duele un poco más, tanto que nada le puede poner un punto final.

Danza la vida su mágico baile de tristeza, mientras acompaña los muertos que no se han enterado que ya lo hicieron.
Busca olvidar lo que se siente, pero aún el corazón sigue latiendo y calvario continúa siempre.
Recuerda las veces que la Parca bailó junto a los trenes, invitándola a saltar "ahora que puedes",
susurra palabras de aliento, en eso que está prohibido por las religiones y la sociedad, eso de quitarse la vida, hoy, no se puede...
Tal vez decida dejar de inspirar.

Danza la vida su mágico baile de tristeza, ese que bailaba hace tiempo y que no olvida,
ese que mostraba a todos y nadie contemplaba, porque la tildan de loca, de tonta, de boba,
y ella dolorida, inspira y no puede ya más.
Busca en los rostros caras conocidas, pero hoy son todos ajenos a su drama,
se alejan espantados, porque lo superficial es lo que manda.

Descubre que hace siglos que baila la misma danza, que a veces se detiene y puede apreciar
lo bello y hermosa que sabe la felicidad, pero dura tan poco que pronto lo olvida y vuelve a bailar.

Baila la vida su mágico baile de tristeza, esperando que la cuerda se termine,
deseando que llegue esa alegría que los ancianos le contaban,
pero pasan los días, los meses, los años y no puede dejar de bailar.
Sólo desea un abrazo cuando duele, un pañuelo cuando llora, una caricia cuando sufre, pero nada hay

Baila la vida su mágico baile de tristeza hasta que un día deje de bailar.


Merlina

04-06-2013